Tengo un MacBook Black desde hace casi cuatro años y desde entonces he usado Leopard y Snow Leopard (también con su correspondiente partición para Windows Xp y 7) y la verdad es que en todo este tiempo la experiencia con el sistema operativo de Apple ha sido buena. Sin embargo, con la salida de la primera actualización para Lion me decidí a actualizar al igual que hice con Snow Leopard.
Si tuviera que resumir la sensación de estos días de uso creo que se podría hace con el concepto de chapuza. Una buena parte de los “fallos” que me he encontrado se resume muy bien en este vídeo:
Pero ya no solo que las novedades se les encuentra poco utilidad como a Launchpad, si no que cosas que antes se podían hacer ahora las hayan quitado porque sí. ¿Cómo conectarse a una red WPA Enterprise como Eduroam? Pues no se puede directamente, o el administrador de la red te ha creado un perfil para que lo instales o te tienes que bajar un programa para crear perfiles para iPhone y crearte tú uno para la red a la que te quieras conectar.
O también la novedad de aplicaciones a pantalla completa y la chapuza que sucede si estás trabajando en modo a pantalla completa. La complicación para conseguir hacer una instalación limpia desde cero. Los cambios ilógicos entre el Quick Look y Vista Previa…
Vamos, que en lugar de ir hacia delante, parece que van hacia atrás.










































